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La ducha erótica con fantasías.

La ducha erótica con fantasías.

  • 30 de January de 2025
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Te propongo un ejercicio para aprender a conectar con tu propio cuerpo en un ambiente agradable. La ducha erótica con fantasías, pero antes vamos a ver qué son las fantasías.

Fantasías sexuales.

Las fantasías sexuales son representaciones mentales creadas por el inconsciente teniendo como tema principal el sexo y las relaciones sexuales. 

Freud las definió como «representaciones no destinadas a ejecutarse». Esto significa que no quiere decir que nos gustaría necesariamente llevarlas a cabo, sólo que el hecho de pensarlo nos produce morbo o excitación. Hay veces que queremos llevar a cabo en la vida real nuestras fantasías, y a veces lo hacemos realidad. Pero no tiene porqué ser asi, habrá algunas fantasías que queramos realizar y otras que sólo las usemos para excitarnos y no tengamos ningún interés de realizar. 

Por ejemplo, algunas personas fantasean con el hecho de tener relaciones sexuales con personas de su mismo sexo y eso no quiere decir que quieran que eso pase en la vida real, puede ser que ni siquiera les atraigan las personas del mismo sexo, es solo cuestión de imaginación y morbo. Puede ser excitante fantasear con la idea. 

También puedes sentir excitación con la idea de realizar sexo en determinados lugares, o con algunas personas. Muchas veces nos da morbo pensar en alguna situación sexual determinada pero luego no nos atreveríamos a realizarlo por vergüenza o porque choca con nuestros valores pero el pensamiento es nuestro, y es privado. Podemos sentirnos libres de pensar lo que nos apetezca. 

No debes sentirte culpable por tener una fantasía, las fantasías sirven para excitarnos, para imaginar y para disfrutarlas. Tener fantasías no significa no querer a la pareja o de alguna manera ser infiel psicológicamente. Puedes tenerlas con tu pareja o con otras personas, con lo que te excite, pero es importante tenerlas para mantener tu deseo activo. 

Este ejercicio lo realizarás en una ducha o bañera, se llama “ducha erótica”. Te ayudará a identificar qué partes de tu cuerpo son más sensibles a la estimulación y cuáles son las más agradables al tacto. Te aportará un mayor conocimiento de tu cuerpo y tus zonas erógenas. 

Un objetivo de este ejercicio es aprender a responder a estimulaciones sensuales leves. A veces por la influencia del porno o por no haber experimentado suficiente conociendo nuestro cuerpo nos acostumbramos a responder siempre ante las mismas estimulaciones. Es como si sintiéramos que tenemos zonas de nuestro cuerpo dormidas o poco sensibles. 

Tenemos muchos receptores nerviosos dedicados al placer repartidos por todo el cuerpo y si entrenamos bien con ejercicios de terapia sexual ampliaremos nuestro repertorio sensitivo y disfrutaremos más de la masturbación y las relaciones sexuales. 

Entrenando con ejercicios de focalización sensorial nos haremos más sensibles, y el orgasmo se sentirá con más intensidad y duración.

Las personas que sufren alguna disfunción sexual suelen tener su sexualidad muy centrada en los genitales, cuando descentralizamos la atención del pene o la vulva y vagina a través de la focalización sensorial,  empezamos a sentir la sexualidad de una forma más amplia y placentera.

 

Vamos a la ducha!

Para esta práctica necesitarás estar a solas en el baño durante aproximadamente 30 o 45 minutos. Enciende unas velas, apaga la luz, llena la bañera y entra dentro. Puedes utilizar sales o alguna bomba de baño para deleitarte con un olor rico. Si no tienes bañera hazlo en la ducha mientras te cae el agua calentita por el cuerpo. 

Acaricia todo tu cuerpo de manera sensual, ve poco a poco. Acaricia lentamente tus piernas, tus glúteos, tu barriga, tus brazos, tu cara, tu pecho… disfruta de tocar tu cuerpo. Céntrate en las sensaciones agradables que te proporcionan las caricias, se trata de acariciar no de dar un masaje. 

Mientras te acaricias no centres tu mente en pensamientos negativos ni estés pensando en cosas de tu vida cotidiana: la compra, los niños, trabajo, etc. Dirige tu mente hacia lo que estás sintiendo con las caricias y la relajación que ésto te produce.

Acompaña tus caricias con respiraciones profundas, llena tus pulmones y siente como cada vez estás más relajado/a.

Céntrate en el punto de contacto de tus dedos con tu piel. Ahora piensa en alguna fantasía sexual, algo que te excite. Puede ser algo que te gustaría hacer o simplemente algo que te parezca morboso y excitante aunque no te apetezca realizarlo. Puedes pensar en que estás con alguna persona en concreto, o pensar en alguna práctica sexual, o que estás en algún sitio practicando sexo, o que te están observando, o que estás con varias personas a la vez. Deja volar tu imaginación y disfruta el momento.

Cuando hayas terminado de acariciarte por todo el cuerpo céntrate en la zona de los genitales. Empieza acariciándote alrededor de los genitales y luego acaricia todas sus partes, ve identificando cuáles son más sensibles y te gustaría más que te acariciaran. No es una masturbación sino caricias suaves con las yemas de los dedos, pon especial atención en la suavidad de tu piel. 

Relájate y disfruta de las caricias mientras dejas volar tu imaginación y te concentras en ese pensamiento morboso que tienes en la cabeza. 

Normalmente cuando nos bañamos, no lo hacemos pensando en disfrutar del cuerpo, sino en mantenerlo limpio, pues ésta es una ducha para el disfrute. 

Acaríciate, explórate, comprueba qué partes son más sensibles y disfruta.

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