Ejercicios de tacto en la Terapia Sexual.
- 25 de January de 2025
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El tacto es el sentido que nos conecta físicamente con el mundo que nos rodea. Tocar o ser tocado puede entrañar una experiencia positiva (caricias) o una negativa (dolor). Son muchas las culturas que utilizan el tacto desde hace miles de años para sanar el cuerpo y la mente. Se han hecho muchos estudios científicos sobre el tacto y se ha demostrado que tocar o ser tocado positivamente entraña una serie de reacciones químicas y mentales con beneficios muy positivos para la salud. El simple hecho de tocar algo agradable baja el ritmo cardiaco y la presión arterial promoviendo una sensación de relajación general. También se ha demostrado que los niños que reciben muchas caricias y cariños desde bebés son emocionalmente más estables e incluso más sanos físicamente.
La función del tacto en la terapia sexual.
Una de las funciones principales del tacto en la terapia de focalización sensorial es la de evitar “el rol del espectador”. Usando la terapia de focalización sensorial aprenderás a retomar el control sobre tu mente utilizando el tacto como vehículo. Si tu mente está totalmente concentrada en el tacto y las sensaciones que te proporciona acariciar la piel de tu pareja, es poco probable que tu mente empiece a autoobservarse.
En los ejercicios de la terapia deberás acariciar o ser acariciado. Para hacerlo correctamente hay que dirigir toda la atención al sentido del tacto durante estas caricias que han de ser muy suaves y sensuales, nada parecido a un masaje. Dichas caricias han de ser hechas lentamente, para tu propio placer, sin presión psicológica, de forma enfocada y sensual. Este tipo de caricia relaja a ambas partes siendo muy beneficioso.
No hay una posición o forma precisa de hacerlo, simplemente hay que estar muy cómodo y acariciar muy lentamente. Uno de los factores importantes de esta caricia es que ha de ser para el placer de uno mismo. Así es, aunque parezca egoísta no intentes dar placer sino buscar tu placer personal. Hay varias razones para esto, para empezar te concentrarás mejor en lo que estás haciendo, además no tendrás expectativas de resultados y tu pareja percibirá que estás disfrutando con su cuerpo y la suavidad de su piel haciéndole disfrutar y sentir bien.
Aunque las caricias puedan activar la sexualidad, el objetivo de este ejercicio es el de activar la sensualidad. Cada parte tendrá un rol en el ejercicio. Uno será el que “da” y el otro el que “recibe”, lo llamamos rol activo o pasivo.
Una vez pasado un periodo de tiempo se alternan los papeles para que ambas partes hayan dado y recibido.
Rol activo. Debes aprender a enfocar toda la atención de tu mente en el lugar exacto de contacto y olvidarte por completo de intentar dar placer sexual, hay que buscar mas sentir paz y relajación . Intenta identificar cada sensación y disfruta lo más que puedas de ello.
Rol Pasivo. Cuando eres tú el que recibe las caricias, ponte en una posición cómoda y relaja tus músculos y tu mente. Concentra toda tu atención en el punto exacto donde tu pareja te esté acariciando. Sigue mentalmente el movimiento. No reacciones a nada y no le pidas que haga nada, déjate llevar.
No pienses en nada que no sea el tacto de tu pareja con el tacto de tu piel. Cuando empieces a hacer estos ejercicios notarás que no es tan fácil concentrarse al 100% todo el tiempo. Es importante que identifiques los momentos en los que tu mente se distrae con otro pensamiento y corregirlo volviéndote a concentrar en la sensación del tacto. Requiere práctica y eso es lo que entrenamos en la terapia.
Ejercicio de tacto
Una de las partes más importantes de la terapia es aprender a identificar las diferentes etapas en la excitación sexual. Para conseguir esto, primero hay que conocer el propio cuerpo y mente y saber cómo reacciona éste durante la excitación sexual.
Empezaremos con los primeros ejercicios del tacto de la terapia de enfoque sensitivo que deberás hacer primero sólo y en el futuro con tu pareja en el caso de tenerla.
Estos ejercicios son excelentes y se usan en las terapias de todas las disfunciones sexuales.
Recuerda que el tacto ha de ser lento, para tu propio placer, sensual y sin otro objetivo que concentrarse en las sensaciones que están ocurriendo en el mismo acto.
Las reglas para hacerlo bien son:
- Se debe hacer lentamente y sin apenas contacto, como una caricia, no como un masaje. 2. Se debe hacer sensualmente.
- Se hace para el placer personal y no para dar placer.
- Debe hacerse sin buscar la erección ni el orgasmo, y sin presión psicológica.
- Ocurre aquí y ahora.
Uno ha de concentrarse en las sensaciones del punto de contacto y no pensar qué parte va a acariciar después u otros pensamientos que le distraigan de lo que está haciendo.
Tocar un Objeto
Para este primer ejercicio vas a tocar un objeto inanimado. Cuando tocamos un objeto inanimado, éste no nos juzga si lo hacemos bien o mal por lo que nos da una sensación de tranquilidad tocarlo y de no ser juzgados.
Vas a realizar este ejercicio durante 15 minutos durante los cuales debes estar solo/a y en un lugar tranquilo y sin ruido. Escoge un objeto que te parezca agradable de tocar como un peluche o un tejido de seda. Siéntate y colócalo sobre tus rodillas.
Con los ojos cerrados, acarícialo muy lentamente usando movimientos rítmicos y concentra toda tu atención en el punto de contacto de tus dedos y el objeto. No pienses en lo que ha ocurrido o lo que va a ocurrir, concéntrate solo en lo que está pasando aquí y ahora.
Respira de forma profunda y pausada, siente la relajación.
Acarícialo de todas las maneras posibles y concéntrate en el tacto y el placer que te proporciona tocar el suave objeto. Al cabo de los 15 minutos termina el ejercicio. Si has realizado el ejercicio correctamente, deberías sentirte relajado/a y tu respiración y frecuencia cardiaca deberían haber bajado.
Tocarse a sí mismo
En este segundo ejercicio de tacto, pasaremos de tocar un objeto a tocarnos a nosotros mismos. Podemos tocar todas las partes del cuerpo salvo los genitales. Es importante aprender a sentir el tacto de uno mismo antes de empezar a tocar a nuestra pareja. Recuerda que es un ejercicio sensual. El propósito no es que obtengas una erección, orgasmo o te excite sexualmente, sino aprender a apreciar la sensualidad del tacto en un ambiente relajado y sin expectativas.
Aunque parezca increíble, la mayoría de las personas nunca se han tocado a sí mismas de esta manera y pueden sentirse incómodas haciendo este ejercicio. Si te sientes así, deja a un lado estos sentimientos ya que aprender cómo tu cuerpo y mente reaccionan al tacto es primordial a la hora de reeducar la excitación sexual. Vas a realizar este ejercicio durante 15 minutos durante los cuales debes estar solo y en un lugar tranquilo y sin ruido. Utiliza un poco de crema o aceite si lo deseas.
Elige una parte del cuerpo como tu torso o una pierna (da igual) y acaríciate igual que en el ejercicio de acariciar un objeto inanimado. Concentra toda tu atención en el punto de contacto de tus dedos con la parte de tu cuerpo que estás acariciando. Si pierdes la concentración y tu mente se evade pensando en otra cosa, identifica el error y vuelve a concentrar tu mente en lo que está ocurriendo en el punto de contacto.
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Enrique espejo diaz
Me encantaría hacerlo con la doctora practicarlo eso es lo que necesito diariamente